Político por vocación

Desde joven he creído en el papel transformador de la política. A los 17 años descubrí que era a eso a lo que me dedicaría y aquí estoy. No ha sido fácil. He perdido la mitad de las elecciones a las que me he presentado y muchas veces sentí desfallecer. Como dijo Ignatieff, un ex político canadiense que vio de cerca el dolor de perder: La derrota trae lucidez y también liberación. Recuperas la libertad cuando menos te lo esperas. La reacción más sorprendente al fracaso es el alivio.  En esto, también fue inspirador leer sobre el espíritu de lucha que siempre mantuvieron en la derrota Lincoln, Obama, Belisario, entre otros.

También mantuvo viva mi esperanza lo que escogí por profesión, la economía, y las oportunidades laborales en el servicio público: Concejo de Rionegro, ministerios de Hacienda y Agricultura; y la Gobernación de Antioquia. Finalmente, llegó la más honrosa posición de servicio que podría ostentar un político por vocación: ser Alcalde de su pueblo, de su amada ciudad. Tuve ese privilegio entre 2016 y 2019, el cual siempre le agradeceré a Dios, a la vida, a los ciudadanos y a mi familia. No exento de errores, desde allí vi transformar la vida de muchos rionegreros y al territorio mismo.

Estamos vivos y hoy las ilusiones son otras:  superar la contingencia en que nos tiene sumidos esta pandemia y tener gobiernos e instituciones fuertes para enfrentar los urgentes problemas de salud pública y abocar los enormes desafíos sociales y económicos que arrastra el país. Esto  sumado a los que nos dejará el COVID-19 y a que la corrupción no se asome porque es más letal que el virus.

En los últimos 20 años Colombia redujo a la mitad su pobreza, logro que infortunadamente puede esfumarse este año de no actuar acertadamente. Evitar que así sea pasa por derrotar/contener rápido el virus y por los instrumentos que para esto utilicemos. Necesitamos políticos y servidores públicos comprometidos. Sé que para los colombianos es duro confiar: el 80% cree que quienes estamos en la política solo nos servimos a nosotros mismos o a quienes nos rodean. Revertir esto dependerá del ejemplo que en el pasado hubiésemos irradiado y de lo excepcional que podamos hacer de aquí en adelante.

Quienes estamos en la política por convicción y vocación, para servir y no para servirnos, debemos hacer todo lo que esté a nuestro alcance para que los colombianos nos crean; ejercer un liderazgo pulcro, propositivo, con empatía y con conocimiento. Ese es mi compromiso, amo ser político. Lo haré así, defenderé para Antioquia y Colombia la #innovaciónsocial, el #crecimientoeconómicoverde y el renacer de la confianza y la #culturaciudadana.

Andrés Julián Rendón Cardona

¡Una belleza!

El Centro Histórico de Rionegro tiene el honor y la inmensa responsabilidad de ser un Bien de Interés Cultural de carácter nacional desde el año 1963. Infortunadamente la mala planeación y la falta de visión lo fueron convirtiendo en un lugar feo y triste.

Cuando llegamos al gobierno, el 1 de enero de 2016, nos encontramos con un panorama desolador: un hueco en la mitad de nuestra Plaza de la Libertad, diseños para habilitar un parqueadero en el sótano de la misma, más de 20 años de atraso en el mantenimiento y reposición de redes secas y húmedas y una falta total de control urbanístico.

Decidimos entonces que no sería un parqueadero lo que se haría sino el Museo de Artes de Rionegro –MAR-. Hoy, este lugar es el epicentro de exposiciones de talla internacional y un punto de encuentro para los rionegreros, al igual que la imponente Plaza de la Libertad, 10200 metros cuadrados de espacio público en donde grandes y chicos pueden disfrutar un café, un helado, sentarse a leer o simplemente a conversar. ¡Es este el emblema de nuestra transformación!

Nos la jugamos entonces por darle dignidad a nuestro centro, por respetar el gran acervo patrimonial y cultural que tenemos y nos dimos a la tarea de recuperar, no solo para el goce y el disfrute de nuestros propios ciudadanos sino también para potencializar el turismo y vigorizar toda suerte de negocios que puedan adelantarse en el marco de la economía naranja.

Esta apuesta la dejamos plasmada en nuestro Plan de Desarrollo 2016 – 2019 Rionegro, Tarea de Todos. Allí, en la cuarta línea estratégica,  “El cambio para ser felices” se encuentra el componente Cultura y la iniciativa de revitalizar, con apropiación ciudadana, el Centro Histórico buscando la recuperación de la identidad y memoria histórico-cultural de nuestra ciudad y la construcción, mantenimiento, rehabilitación y restauración de la infraestructura. Hemos cumplido…

Contamos con un aliado como la Fundación Pintuco para recuperar y renovar nuestro Centro Histórico con un enfoque de apropiación ciudadana que nos permita la transformación social más allá de la estética y promoviendo sentido de pertenencia. Ha sido el color el eje articulador para visibilizar los procesos sociales que lideran las comunidades y estimular convivencia armónica, por medio de la participación conjunta en el embellecimiento de espacios.

Además, adelantamos la revitalización de nuestro Centro Histórico con obras de mejoramiento físico de fachadas, laterales y culatas, con la realización de acabados, provisión, alistamiento y aplicación de pintura, suministro e instalación de ornamentos, con mano de obra y equipos especializados.

Hoy los ciudadanos caminan y disfrutan de un centro diferente, llamativo, que provoca e invita a quedarse allí. Los rionegreros nos sentimos orgullosos de esta transformación y estamos comprometidos con mantenerla. ¡Una belleza!

Recuperar, para todos, el Centro Histórico es una muestra más de cómo en Rionegro las cosas cambiaron, nuestra alcaldía cumplió y la ciudad queda enrutada en una senda de progreso para que siga avanzando.

Con afecto,

Andrés Julián Rendón Cardona

@AndresJRendonC

Rionegro, octubre de 2019